La pregunta por el gusto no es nueva en la historia de la estética y menos aún en la del arte. Identificar qué gusta y por qué no es tarea sencilla, ya que involucra un extenso imaginario compuesto por ideas, afectos e influencias culturales que subyacen en la mirada del espectador e incluso en la del crítico de arte. Se trata de un universo de posicionamientos cuyo horizonte de expectativas desemboca en una cuestión escurridiza: determinar qué es el gusto y su eventual vinculación con el prejuicio.
En esta línea de reflexión, el libro de De Sutter Pornografía de lo contemporáneo se inserta en un contexto sociocultural en el cual lo taxativo sucumbe ante la diversidad y la obra de arte se viste de mercancía. Su edición por Isla Desierta invita a un replanteo acerca del estatuto del arte. Por otra parte, desde este enfoque, propicia una relectura de la exhibición Made in Heaven, presentada por Koons en Nueva York en noviembre de 1991. La muestra consistía en un conjunto de esculturas y fotos mediante las cuales se retrataban distintos actos sexuales del artista con su entonces esposa y ex actriz pornográfica, la Cicciolina.
Pornografía de lo contemporáneo se despliega a lo largo de ciento treinta y un capítulos particularmente breves. Una idea central encabeza cada apartado a modo de título y de síntesis argumental. El arco de cuestiones abordadas va desde la historia del arte y la filosofía hasta el análisis de obras y artistas particulares como Masaccio y Duchamp. A partir de esta perspectiva, el autor pone en cuestión la mirada de la crítica que coloca lo kitsch en la retaguardia del modernismo vanguardista. Específicamente, respecto de Made in Heaven, De Sutter propone aparatarse de la aproximación crítica tradicional y dejarse afectar, en cambio, por la saturación de imágenes, colores y excesos que la obra ofrece. Y es desde esta experiencia que las nociones de gusto, goce estético y mercancía cobran un nuevo sentido.
En relación con eso, en ¿Qué es la pop- filosofía? (Cactus, 2020), el filósofo retoma a Deleuze para ahondar en la idea de que leer el mundo no es una empresa de inteligencia, sino de «intensificación». Este desafío implica, en sus palabras, “abrir un espacio de experimentación del pensamiento”. La crítica modernista, entonces, representada por los nostálgicos de la cultura vanguardista, no hace más que poner en evidencia un abordaje anacrónico que desconoce la esencia de la experiencia estética actual.
Mediante una prosa fluida y accesible, este reconocido filósofo belga reconstruye la noción de goce en términos contemporáneos. Una sentencia implacable guía sus reflexiones: no hay posibilidad de escapar al mundo de la mercancía. La pornografía/mercancía conduce al éxtasis, efecto del encuentro con todo aquello que excede el dominio del juicio. La exhibición de Koons se convierte, desde esta mirada, en un ícono del goce sublime contemporáneo, cuyo punto cúlmine estalla en la noción de «uso» de la mercancía. De esta manera, el autor invita a abordar estas cuestiones desde un pensamiento poscrítico, que “más que regodearse en la crítica, retoma la ambición experimental y clínica de Deleuze”.
La pornografía y lo kitsch aparecen, bajo la lente de este libro de pequeño formato, como un horizonte asequible para repensar las categorías del gusto en la actualidad. Un juicio que toma la forma de sonrisa despectiva frente a expresiones artísticas como la de Koons deja de lado aquello que el erotismo y la sexualidad hacen y motorizan en el espectador de hoy en día. De Sutter propone superar esta concepción y avizorar, en la banalidad que explota en el kitsch, una de las llaves del goce estético vigente.
Nota completa: https://artecriticas.wordpress.com/2021/12/02/el-kitsch-como-llave-del-goce-estetico/#more-2210




